viernes, 13 de diciembre de 2013

DEL NIDO NO ES POLÍTICO

GONZALO GRAGERA


"El pueblo se libera cuando tiene recursos para vivir de su trabajo, y cultura para pensar por su cuenta".  Francisco Robles.


Llega diciembre con el turrón, con las luces en las calles, con las compras de primera y última hora, con la horterada de Papá Noel trepando los balcones, con las comidas de empresa en donde cuanto más primo más me arrimo, con los cuñados y las cuñadas, con el Iphone en la mesa tecla que te tecla, con las campanadas de un dos mil trece que agoniza… Llega diciembre con esa idiosincrasia de eterno retorno, de lo conocido y lo familiar, de regreso a un viaje de ida, de reiteración de la vivencia. Y en esta repetición, en este deja vu, en este no hacer mudanza en la costumbre, aquello que estamos hastiados de contemplar: la corruptela. Corrupción que persiste en todos los estamos de la vida social andaluza: sindicatos, empresarios, administración, partidos políticos, cajas de ahorro, equipos de fútbol… Quien esté libre de pecado que tire la primera instrucción.

En Andalucía también podríamos tirar el último informe que nos ha llegado y que, por enésima vez consecutiva, nos pone la cara rojita de la vergüenza y del estupor que causa leer su contenido. El informe PISA nos conduce al último escalón de la enseñanza. Si bien es cierto que algo hemos remontado respecto al último informe del 2009, seguimos en la cola del subdesarrollo: mendigando y maquillando tanta miseria. ¿Cuestión de ceder competencias al Estado? ¿Error de tanta ley y tanta norma según soplen los vientos en los escaños del Congreso? ¿Es necesario tanta enseñanza reglada por tanta Ley Orgánica? ¿Y la Ley Orgánica de la educación en casa y la enseñanza en el colegio? ¿Para esto tanto presumir de enseñanza pública –como si la enseñanza privada y concertada no mereciera la atención necesaria- con ordenadores portátiles a unos centros que no disponen de red Wifi? ¿Luciano Alonso aún se permite el lujo de consolar lo inconsolable? Qué poca esperanza y cuánto convencimiento.


Isabel Herce, Carmen Lorenzo con David Repiso en brazos, Enrique Soria junto a Alejandro, nieto de Blas Infante, Mª Ángeles Infante con su hija, Antonio Burgos, José Luis Ortiz de Lanzagorta y la Vda. de José Mª Osuna.
Cuatro de diciembre de 1977.



El subdesarrollo, en plena democracia, con su autonomía y todos los avíos por los que salieron los andaluces a la calle un cuatro de diciembre, como aquello que cantaran en Cádiz, también florece en las alcantarillas de ese drama que llaman paro. El paro aumenta y su tasa la sitúan en el 36,37 %. Hablando claro y por derecho: 1.447.300 andaluces que no conocen la dignidad de la retribución en un empleo. ¿Para esto conmemoramos la memoria del cuatro de diciembre? ¿Esto pidieron en esa mañana? ¿Dónde están los cooperadores de esta tropelía? ¿Nadie que asuma la función y el deber de sus responsabilidades políticas? ¿Es que nadie se echa a la calle como aquel caluroso invierno andaluz de 1977? ¿Cuándo nos despertaremos de este letargo?

Diciembre, el mes de la esperanza verde de nuestra bandera y las dos primeras en la frente de la frustración: la enseñanza que no está y el empleo que no se espera. Subdesarrollo 2.0 en nombre de un falso progreso social que nos mantiene dormidos y ausentes de toda crítica más allá del pataleo en la barra de los bares y de tuiter. Barras de bares, tangibles o virtuales, que arden en masa cuando un presidente dimite en sus funciones por creerse más listo que nadie o cuando un entrenador se viste de gala para recibir en su casa las cifras del paro que aquí hemos mostrado. Como si ellos nos dieran de comer. Como si ellos nos dieran la enseñanza que nos hará libres. Como si en ellos se depositara la razón de la existencia. Como si ellos vivieran del pan nuestro de cada día. Ay, si Del Nido hubiese seguido la senda de Fuerza Nueva. Ay, si Del Nido hubiese sido político…

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