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viernes, 4 de abril de 2014

ENTREVISTA A LUIS F.RULL

PILAR LARRONDO


Catedrático de Física Teórica de la Universidad de Sevilla, Luis F. Rull se considera un físico en progreso, cree en una universidad universal, global y abierta y afirma que el conocimiento debe estar permanentemente interconectado.



Luis F. Rull


"La sociedad es la que tiene que resolver sus problemas, aunque los políticos nos engañen diciendo que van a salvarnos. Si los andaluces se dan cuenta de eso podríamos acabar con muchas tendencias que nos están arrastrando al precipicio".



-          Catedrático de Física, ¿cree que se puede aplicar esta ciencia a la política?

Definitivamente, no. Cada vez que los seres humanos han intentado crear un modelo, como los seres humanos no somos como las partículas, ha habido dos opciones; cambiar y adaptar el modelo a las circunstancias de cada momento o cambiar a los seres humanos. Y esta segunda opción es la que nos ha conducido a miles de muertos. Para aplicar el método científico a la sociedad hay que tener mucho cuidado. Desde principios del siglo XX funcionamos con el modelo de la física cuántica y estoy convencido de que ese modelo será modificado, igual que ya ocurrió anteriormente. Pero ello no debe implicar que tengan que morir personas.

-          Recientemente, el que fuera el presidente del consenso, fallecía y con ello se hacía más patente el sentimiento de unidad del que ahora se carece, pero que facilitó llegar a la democracia tal y como la conocemos ahora, ¿tan difícil es remar todos a la vez hoy en día?

Consenso debe haber en ciertos puntos básicos, pero no creo que deba haber unidad, podemos pensar de maneras diferentes. No tenemos que ser todos iguales, no obstante, si remar en la misma dirección significa cumplir con la Constitución, sí, estoy de acuerdo.

Respecto a Suárez, su gran aportación fue que consiguió sacarnos de una dictadura, cuestión muy difícil, haciéndolo algo fácil. Con respecto a la situación actual, hay crisis, pero de la necesidad hay que hacer virtud.

Con respecto a salir de la crisis hay diversos puntos de vista. Tanto el Gobierno como la oposición tienen sus propios puntos de vista y nadie tiene la verdad absoluta. Por ello, la suma de muchas aportaciones puede conducir a que se salga de esto y no se vuelvan a cometer los mismos errores.


   Después de casi cuarenta años de gobierno socialista en Andalucía, ¿qué diferencias ve entre la Andalucía de 1980 y la de 2014?

Depende de a lo que nos refiramos se notará el cambio o no. La tecnología ha ayudado a cambiar y no estamos igual que hace cuarenta años. Pero en lo que a desarrollo cultural y social se refiere en Andalucía, después de la transición no hemos avanzado. En Andalucía la crisis es mayor y los índices de paro son más elevados, por lo que algo se debe estar haciendo mal. Aquí nos hemos acostumbrado a que el maná existe y no es así. En cuanto los fondos públicos han empezado a ser menos, aquí se ha visto afectada más gente, porque había un mayor número de personas que dependían de ellos. Se ha cambiado, pero no lo suficiente. Salvo en el turismo, en todos los sectores estamos mal. Pero no tienen la culpa solo los gobiernos. Los ciudadanos no somos ajenos. Estamos acostumbrados a depender siempre del Estado y eso no puede ser.

-          Susana Díaz parece haber marcado diferencias con respecto a sus predecesores, ¿puede llevar eso a nuevas perspectivas en la Junta de Andalucía?

Yo no he visto cambio alguno. Susana Díaz ha llegado a la Junta y ha llevado cabo políticas de ‘imaginería’, habla mucho, pero en realidad no se está haciendo nada. El sistema educativo y productivo sigue siendo el mismo e incluso el turismo sigue igual. No está despertando en el ciudadano el querer llevar a cabo proyectos sin necesidad de depender de la Junta de Andalucía, algo que, bajo mi punto de vista, podría costarle las elecciones.

-          La mayoría de los Estados que más destacan a nivel internacional han apostado siempre por la investigación, mientras que España -y más concretamente Andalucía- han ido a la cola en lo que a proyectos de investigación se refiere, ¿a qué se debe?

En España y en Andalucía se ha estado invirtiendo bastante en investigación. Esto se ha trabajado bien, ya que se ha pasado de tener un índice de producción científica bajo a tenerlo alto. Pero hay una parte que siempre ha fallado: la inversión en la investigación privada, que es muy baja. Debe haber iniciativas privadas fuertes, que no dependan de la Junta de Andalucía. El problema es que en Andalucía el que monta una empresa y se convierte en ‘rico’  está mal visto. Quizá por herencia cultural. Sin embargo esta cualidad se debería asociar a algo positivo, ya que contribuye a que el resto de la sociedad pueda vivir mejor.

-          Las autonomías son las encargadas de conceder el capital necesario para llevar a cabo proyectos de investigación, ¿es Andalucía generosa? ¿podría invertir más?

Las financiaciones suelen ser mixtas. En mi grupo de investigación no sólo aporta capital la Junta, sino que también lo hace el Ministerio y un grupo internacional.

Andalucía no sólo ha sido generosa, sino que también ha sido derrochadora. Se ha dado mucho dinero, pero de manera muy deficiente. No se ha tenido en cuenta el historial o el currículum a la hora de dar incentivos y eso ha sido un error. Pero fue una época en la que aún había dinero y nadie se quejaba.

La Junta encargó realizar un informe sobre cómo habían evolucionado los grupos de investigación en la comunidad autónoma. Fue un trabajo muy bueno y muy elaborado, pero que posteriormente fue guardado en un cajón. Quizá motivado por las conclusiones : se debía financiar al que trabajaba y no a todo el mundo... Esto consiguió que el informe no fuese tenido en cuenta.

-          Las plazas para docente o investigador en la universidad pública parecen estar diseñadas para los aspirantes locales a dicha plaza, ¿está matando la Universidad a la propia Universidad?

Sí. Pero bajo mi punto de vista, el personal docente debe ser docente e investigador. Para promoverte como profesor, primero solicitas una acreditación como profesor titular o catedrático. A la hora de concedértela se tenían en cuenta tanto la investigación como la gestión y a esta última se le dio un papel muy importante.

De ese modo la gente abandonaba la investigación y se dedicaban a la gestión, algo mucho más sencillo y cómodo. Todo aquel que era acreditado solicitaba la plaza, la universidad la creaba, el mismo acreditado proponía al tribunal y sacaba la plaza.

Si un rector decide llevar a cabo el procedimiento estipulado en universidades extranjeras, deja de garantizarse el volver a salir elegido rector, ya que quienes lo eligen son los propios profesores, en conjunto. En nuestro sistema, el rector intenta complacer al personal del claustro para asegurarse salir elegido de nuevo.

-          Universidad y universalidad tienen la misma etimología (universitas), pero, curiosamente, la Universidad en vez de tender a la universalidad parece estar volviéndose cada vez más localista.

No todas. El conocimiento es universal y, afortunadamente, ahora es global, se comparte a través de las redes. La universalidad sí existe, muchos profesores interactuamos gracias a la red. Lo que ocurre es que en algunos casos se tiende a lo local, porque así hay que competir menos. De todas formas, yo no me imagino ningún conocimiento que no pueda ser compartido, de lo contrario sería un fraude. La universidad debe ser universal, global y abierta. Con abierta me refiero, por ejemplo, a las publicaciones científicas, a las que se tiene muy poco acceso.


-          ¿Se fomenta desde la propia Universidad la desconexión de las carreras llamadas de ciencias del contexto actual?

En el caso de la Universidad de Sevilla ocurre un problema y es que el campus está demasiado diversificado. Para mí sería perfecto que todos los departamentos estuvieran cerca, porque así todos los saberes están conectados. Debe haber un solo campus, cómodo, asequible, pero uno solo, para que podamos interactuar unos con otros. Sería extraordinariamente bueno darnos cuenta de que el conocimiento es uno solo. Hay ciencias que no se sabe dónde empieza una y acaba otra, por eso deben estar conectadas y ahora mismo hay un problema de desconexión. Un error también ha sido que nos hemos acostumbrado a no participar en la convivencia. A mí me gusta mucho ir a las conferencias que se realizan por el campus, pero luego te encuentras con que la afluencia de profesorado es poca. Esas cosas siempre son positivas, porque se aprende mucho al tratarse de temas que no acostumbras a ver todos los días. Debería haber programas que fomentasen estas cosas.

-          ¿Está creando la Universidad sujetos con una visión atomista de la realidad?

Es algo complicado de explicar. Últimamente estoy tratando de entender cómo se organiza una gota de cristal líquido. Entonces paso muchas horas con ese mismo tema. En definitiva, al dedicarte mucho tiempo a un asunto dejas de lado otros y solo sabes lo que alguien te cuenta, no profundizas. Te centras demasiado en un problema, pero o lo haces así, o no progresas. Por eso digo que sería bueno fomentar la interacción en la universidad, para salirte del tema que estás tratando y poder oír otras cosas. Somos atomistas, sí, pero a veces es que no nos queda más remedio. Pero eso no significa ser egoístas, porque luego hay que compartir ese conocimiento.

-          ¿Está la sociedad joven andaluza aletargada?

Depende de las muestras que cojas. Mis alumnos son buenísimos, no están aletargados, el 70% de ellos están deseando aprender. Pero eso no es una muestra de la sociedad joven andaluza. Recientemente he visto un video en el que le preguntaban a jóvenes quién era Adolfo Suárez y era decepcionante escuchar sus respuestas. Pero no puedes deprimirte, porque no es la mayoría. Se realizan estudios, pero en el caso de la universidad no. Se debería intentar hacer público el número de alumnos que se presentan a las asignaturas, más que el índice de aprobados o suspensos. Eso nos daría una idea del interés del alumnado y de cómo está organizada la docencia en la universidad.

-          Usted perteneció a la plataforma Andaluces por el cambio, ¿qué cambios propone?

Hasta el año 81 estuve militando en el PC, después en IU y luego me cansé. Me parecía un esfuerzo inútil. Después por medio de un amigo me asomé al proyecto del PP Andaluces por el cambio, porque me parecía que algo así era necesario en Andalucía. Pero llegó un momento en el que aquello se fue muriendo. Desde  el PP se empezó a apostar más por el partido que por la sociedad civil. Y, en mi opinión, eso les hizo perder los votos en las siguientes elecciones. Para mí es un fallo no abrir a la sociedad lo que se quiere hacer. Después desapareció y no volvimos a ser convocados nunca. Yo tuve una experiencia muy mala en una de las reuniones. Fui a una reunión realizada por ellos, di mi charla y en la última jornada, impartida por una persona del partido, yo quise participar en la discusión posterior, pero me dijeron que no había debate. Yo si no se puede debatir prefiero que no me llamen. Y así fue, no me llamaron más. 

-          Hablando de cambios, ¿cabe pensar que son las élites intelectuales las que abogan por el cambio y no la propia sociedad andaluza?

Las élites pertenecen a la sociedad andaluza también. En la sociedad hay una gran parte que cree en la existencia del maná y no quieren que se produzcan cambios. El que piensa así ya tiene su maná que cae del cielo y no necesita nada más. Si lo tienes todo resuelto es normal que no quieras cambiar. La cuestión es: ¿cuántos andaluces descubren que el maná no existe y que tenemos que resolverlo todo nosotros? La sociedad es la que tiene que resolver sus problemas, aunque los políticos nos engañen diciendo que van a salvarnos. Si los andaluces se dan cuenta de eso podríamos acabar con muchas tendencias que nos están arrastrando al precipicio.

-          Las vanguardias siempre han sido impulsoras de cambios, tanto en la sociedad, como en las estructuras de poder, ¿cabe la existencia de una vanguardia andaluza?

A mí eso no me gusta. No creo que deba existir una élite que sea la que tenga que arrastrar a los demás. Debe haber personas que sean referentes, personas cuyos análisis sirvan para hacer reflexionar a la sociedad.


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miércoles, 2 de abril de 2014

MUERTE Y RESURRECCIÓN DEL PERIODISMO

PAULA HERRERO 

Estaba empezando a redactar el epitafio que pondría en la tumba del televisor que no preside el salón pero que sí tiene un hueco casi inevitable en su interior, pensando en una frase irónica como  Aquí yace la tele-basura y una vez vivió la información,  cuando observé que aquel trozo de plástico inerte cobraba vida de repente en forma de periodismo. Aunque me cuesta defender que Ana Pastor y Jordi Évole sean los ángeles de la resurrección, sí que han sabido recuperar con sus diferentes estilos, la dignidad de una profesión que comenzaba a quedarse huérfana: redacciones de medios raquíticas, profesionales esquilmados, ruedas de prensa hechas a medida del interviniente con escuderos de gabinete que por detrás del hombro controlan las notas que el periodista toma, preguntones mudos, notas de prensa carentes de valor, y datos y acusaciones cansinas que al peso cotizan igual, o retransmisiones 2.0 en forma de veloz tuit que nada aportan.

Ahora que recordamos la Transición española y que los medios de comunicación parecen recuperar en esta vista atrás lo mejor del periodismo (investigación, fuentes, documentación, testimonios, etc.), parece también pertinente recordar cómo fuimos para intentar mejorar nuestras circunstancias hoy. La apertura de aquellos años a nuevas formas de organización  social y política se trasladó de igual manera a la información y a la publicidad. La proliferación de cabeceras en España fue un síntoma además de la existencia de una ciudadanía ávida de conocer y profundamente lectora. Como expone Manuel Ruiz Romero en La Ilustración Regional (1974-1976) “había una ansiedad informativa” y una competencia fundada en aportar más fuentes, mejores contrastes, e incluso un diseño más atractivo de las publicaciones, donde la informática y la fotografía empezaban a ser un elemento de distinción y progreso. Paralelamente, en Andalucía surgían también títulos regionalistas, aunque siempre con cierto retraso con respecto a la aparición de los estatales. Siendo presidente Adolfo Suárez, aún se mantienen ediciones heredadas del franquismo; unas serán absorbidas y otras disueltas y nacerán otras nuevas eminentemente locales y autonomistas, muchas de ellas ligadas no solo a proyectos empresariales sino a partidos políticos. Esta retrospectiva superficial nos viene a refrescar que no hemos cambiado tanto; bueno, los números sí que nos dicen que en los quioscos de prensa se compra/se lee menos. Aunque mermada la oferta y quizás la demanda impresa, que no la pluralidad, por el cierre de periódicos, revistas, emisoras de radio y canales de televisión, y la caída del consumo, nuestro mal endémico no es la escasez sino la falta de respeto a una profesión que se ha prostituido al son de la inmediatez y los ingresos. Porque como vemos, la ideología siempre ha estado ligada al periodismo y si no, observen las tertulias de cantina que copan las escaletas de la programación nacional donde deberían pasar a multar por exceso de decibelios y falta de respeto, y compruébenlo. En esas mismas tertulias donde no cabe el localismo salvo para denunciar sus vergüenzas. Lo que falta es independencia, valor y altura de miras.

Entretanto, los medios autonómicos que fueron una buena idea, no así su sobre-dimensión cuasi clúster o multinacional bajo el imperativo del gobierno de turno y sin controles de acceso, con el tiempo se ha demostrado desgraciadamente, que no hay publicidad que los sustente. De la calidad de la información, mejor no hablamos porque cuando ha habido que recortar gastos, se ha degollado al periodismo en favor de una programación que a veces roza la ordinariez y que de vocación de servicio, no tiene nada.


En un mes se cumplirán 14 años desde que el Instituto Internacional de Prensa (IPI) eligiera con motivo del 50 aniversario de su fundación, a 50 “Héroes de la Libertad de Prensa” en el mundo. Tenemos la suerte de que entre ellos estuviera un español, el único, el primer presidente del Senado de nuestra democracia, Antonio Fontán, quien fue entonces distinguido por su labor al frente del diario Madrid entre los años 1967 y 1971, donde primaba el compromiso de una prensa libre, plural y de calidad. De momento parece que al menos el compromiso se va retomando en las conciencias de los empresarios y directores de medios, y contamos en Andalucía con nuevas iniciativas periodísticas que nos hacen recobrar la fe y la ilusión, como: Sevilla Report, 8 Andalucía o Huelva Buenas Noticias que entre otros, han vuelto a despertar la curiosidad de una ciudadanía adormecida en un consumo viciado de información low cost “desprofesionalizada”. 




viernes, 28 de febrero de 2014

ENTREVISTA A FERNANDO ÁLVAREZ-OSSORIO

PILAR LARRONDO



Fernando Álvarez-Ossorio (@FAlvarezOssorio) es profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, político, andalucista, investigador y experto en materia de Derechos Fundamentales.


“Yo me conformo con que Andalucía tenga voz y forme parte de las voces que hay en el Estado español y en Europa y, con Europa, en el mundo”.


Fernando Álvarez-Ossorio, nuestro entrevistado



PL. Profesor elogiado y piropeado en la facultad, sus alumnos comentan que además de enseñar, los invita a pensar. Y traigo a colación una frase suya: “quien no ha pensado por sí mismo tiene muchas dificultades para poner en marcha la maquinaria de la inteligencia”

FAO. Es que no creo que la Universidad pueda ser otra cosa. A veces caigo en la trampa y al final exijo a los alumnos que reproduzcan aquello que les digo en los exámenes, cuando desde la Universidad deberíamos medir, precisamente, que el alumno fuese distinto, porque nosotros somos distintos. Es decir, que el alumno se enfrentara a resolver problemas desde su propio conocimiento, con las herramientas y posibilidad de búsqueda que uno ha sabido. Un problema actual es la parcelación del saber. Me encuentro con gente muy preparada que saben de algo muy específico, pero solamente eso. La universidad tiene que ser la recuperación de cierto humanismo, siendo algo muy importante y que no se nos puede olvidar nunca. Somos la élite de la sociedad, pero no como un privilegio, sino como una carga. Tenemos que ser personas, desde la universidad, con una visión distinta o por lo menos lo más amplia posible de la sociedad.

PL. Si le hablo de Carrillo Salcedo, Cruz Villalón y Pablo Ollero

FAO. Juan Antonio Carrillo Salcedo ha sido un profesor íntegro y la persona que a varias generaciones de juristas nos metió en un campo tan hermoso como el del Derecho Internacional Público y el de los Derechos Humanos. De él destaco la integridad. Fue una persona capaz de decirle a un presidente de EEUU, ‘el problema lo tienen ustedes, no los latinoamericanos’ y renunció a lo que le estaban ofreciendo por integridad. Pedro Cruz Villalón, es el Derecho Constitucional vivo. Es un universitario por excelencia y creo que si se habla de Constitución hoy en España hay que hablar de él, y por desgracia, creo que se le ha escuchado poco. Su labor siempre ha sido callada y silenciosa, pero importantísima en los que respecta a la transmisión de cultura constitucional y democrática. Y Pablo Ollero es amigo y mentor. Él me dio en la universidad la posibilidad de ver las cosas de otra forma… y ahí seguimos. Si con los otros dos siempre hay un salto cualitativo, con Pablo hay toda una relación de constante debate; Pablo no te deja estar tranquilo nunca, siempre pone los puntos sobre las íes.


PL. Viviendo la universidad desde dentro, como docente, ¿cómo es realmente su funcionamiento, qué hay detrás de lo que no se ve?

FAO. Funcionamos mal porque no somos valientes. Estamos en una situación en la que la crisis nos ha vuelto conservadores y muy gremialistas. Algo está fallando, porque no nos estamos dando el margen para adaptarnos a los nuevos tiempos. Los nuevos tiempos exigen un nuevo tipo de profesor y un nuevo tipo de alumno que, en cualquier caso, exigirá un esfuerzo por parte de los dos extraordinario. Estamos cumpliendo una muy mala labor pública y social si aquí a lo que nos dedicamos es a ir superando asignaturas con unos contenidos cada vez más reducidos. Debemos ser conscientes de dónde estamos y alcanzar un mejor y más amplio conocimiento para ser capaces de contribuir a una sociedad que está demandando orientarse en una situación muy compleja.

PL. Me consta que la Universidad de Sevilla no está predispuesta a recibir críticas ¿Cree que es una institución criticable y mejorable?

FAO. ¿La universidad someterse a críticas? A todas. Critiques a la institución que critiques se va a molestar, es normal que haya reacción porque lo que está en juego es el prestigio. Lo que no se puede hacer es incurrir en la crítica fácil o la crítica destructiva. Es decir, estamos obligados como sociedad a saber apreciar lo que tenemos. Si constantemente lo que lanzamos a la sociedad son mensajes negativos, la sociedad acaba creyendo que todo está mal. Yo me niego a pensar que vivimos en una universidad en la que todo sea malo. La universidad tiene muchos valores y grandes cabezas que fuera hubiesen hecho muchísimo dinero, hubiesen triunfado y, sin embargo, decidieron vivir de lo público. Tenemos que valorar el potencial que tenemos y tener en cuenta la crítica, porque siempre somos susceptibles de mejorar.


PL. Recientemente un acontecimiento ha deslucido a la facultad de derecho. El actual Decano, Alfonso Castro, suspendió un acto organizado Santiago Abascal, fundador del partido Vox, tachándolo de un acto político. Si derecho y política van de la mano y la facultad de derecho es una institución en la que se habla de política, ¿a qué cree que se debe esta cancelación?

FAO. A un miedo absurdo. Claro que la política tiene que entrar en la universidad, el conocimiento no es ajeno a lo que ocurre en la sociedad y la sociedad es sociedad política. El derecho intenta regular la vida y haciéndolo incurre en la política. Lo importante es que haya diálogo y ver qué opiniones existen. Tal vez deba haber unos límites constitucionales, porque hay aspectos que cualquier conciencia democrática rechazaría, pero esto es delicado, ya que se estaría incurriendo en censura. Yo personalmente sería absolutamente permeable a que se hable en la universidad de todo y, cuanto más, mejor.

PL. Hablando de política, su trayectoria política abarca desde presentarse al Parlamento Andaluz en 2004, a encabezar la lista por Sevilla en las últimas elecciones al Congreso, ¿qué balance hace de su incursión en la política?

FAO. Personalmente ha sido una gran experiencia. El grupo humano que me acompañó fue extraordinario, pero luchábamos contra titanes. Fue una forma de darme cuenta que este mercado electoral está hecho para los grandes y los pequeños no tienen nada que hacer, salvo que un día alguien te dé la mano para subir. Hay una ley electoral que está hecha para favorecer una determinada anatomía política. Pero tampoco debe cambiar todo, porque un parlamento excesivamente plural me espanta. Los sistemas electorales están diseñados precisamente para tener una garantía mínima de pluralismo político, pero al mismo tiempo una garantía de gobernabilidad. 

PL. Su trayectoria política ha estado vinculada al andalucismo y ha llegado a afirmar que no es nacionalista andaluz, sino racionalista andaluz.

FAO. Y me lo creo y lo mantengo. Yo no creo en el nacionalismo y no me interesa para nada. Yo me conformo con que Andalucía tenga voz y forme parte de las voces que hay en el Estado español y en Europa y, con Europa, en el mundo. El problema de Andalucía es que siempre se diluye en lo español y acaba por no tener voz propia, algo que incluso a España le vendría bien. Desde el PA siempre se ha mantenido ese discurso, discurso que terminan plagiando los grandes partidos hasta que alcanzan el poder en Madrid. Andalucía siempre ha sido una tierra olvidada por el centralismo y, además, el pánico que a mí me da es que, después de treinta años de autonomía, la gente piense que eso no sirve para nada.


PL. Con respecto al PA, ha sido un partido con una pequeña relevancia, haciendo incursión en el Gobierno y teniendo alcaldías importantes, como la de Sevilla con Rojas Marcos, ahora parece vivir un momento de declive, ¿a qué cree que es debido? (Además de al bipartidismo)

FAO. Hablar del PA, por desgracia, es hablar de esto, del todo al nada. Tiene dos explicaciones fáciles. El PA es un partido que no ha sabido crecer y que se ha disputado el poder interno permanentemente, pero sin abrir ese poder a la sociedad, con lo cual se ha matado desde dentro. Es un partido mal gestionado del que me siento un damnificado. Yo quise entrar con Pablo Ollero y no nos dejaron. Tiene que haber gente deseosa de entrar y sangre nueva. También, al declararse un partido nacionalista, se encontró con nacionalismos que el andaluz no entiende. El nacionalismo del norte, en cierta forma, ha matado al nacionalismo distinto del sur. El andaluz se siente muy cómodo, se siente español, europeo y hasta africano.


PL. Teóricamente el PA tendría que ser quien apostara por ese andalucismo, pero no lo hace, mientras tanto, el PSOE se autoproclama abanderado de ese andalucismo, ¿quién lleva la bandera del andalucismo entonces?

FAO. El PSOE es un partido de gobierno de España. Siempre utiliza Andalucía para llegar a Madrid. Un ejemplo de ello es que ya se habla de Susana Díaz como futura candidata a gobernar Madrid. Esto es un trampolín. Ahora mismo, la política de resistencia por parte de la Junta es, hasta cierto punto, muy fácil, porque es decir que Madrid es culpable. Pero Madrid tiene el poder, y aquí puedes manejarte mínimamente. Vivimos en una autonomía de muy baja calidad en la que tenemos unos políticos que no tienen los recursos económicos ni la posibilidad de implementar esos recursos, ni marcar la diferencia dentro del territorio.

Estamos discutiendo la bandera de España hoy, difícilmente se va a poder agarrar la de Andalucía para defenderla

PL. Según le he leído, afirma que sustituir una mayoría por otra no es bueno para Andalucía, ¿una coalición sí?

FAO. Lo diré abiertamente, el PP es el partido más malo que he visto en mucho tiempo. No ha sabido cuidar a nadie, ni a sí mismo, ni lo que tenía alrededor. La política, hace extraños compañeros de cama, y tú no puedes plantearte la política como una cuestión de enemigos, sino como una realidad social. Hay diferentes pensamientos e ideologías, pero no puedes pretender apartarlos o quitarlos de en medio, porque un día te pueden hacer falta. Lo mismo le ocurre al PSOE, lo que pasa que este tiene más amigos en el juego. Nadie ha sabido cuidar la situación, ofreciendo un pluralismo, porque a lo que nos enfrentamos es a cuarenta años de un mismo partido gobernando y, objetivamente, no es bueno, sea el partido que sea.

PL. En el caso andaluz, el PSOE se ve obligado a gobernar atendiendo a peticiones de IU ¿quién gobierna en realidad?

FAO. Gobierna el PSOE, con la muletilla de IU. La Junta tiene el margen que tiene para hacer políticas diferenciadas, sólo hay que observar que cada vez que hace algo termina llegando al Tribunal Constitucional y, encima, se lo suspenden. IU tiene un problema de discurso en realidad, porque no se sabe qué tipo de sociedad quiere ofrecer al final. Si quieren dar un paso más delante de lo que ofrece el centro izquierda, es necesario que muestren todas sus cartas. Ahora bien, Susana Díaz se ‘ha comido’ a Antonio Maíllo.


PL. ¿Apuesta realmente el Gobierno Andaluz por Andalucía o simplemente es un acoso y derribo al Gobierno Central?

FAO. Para eso está la autonomía y no consiste en acoso y derribo. Es que, si en esta tierra, en la que tenemos autonomía, queremos hacer políticas diferenciadas, tenemos que ir hacia adelante. Desde una autonomía con un nivel de competencias, el que gobierna tiene la obligación de hacer las políticas que crea, con independencia de lo que quieran en Madrid. Sinceramente, también creo que es al revés, que es Madrid el que no resiste a que aquí pueda haber políticas diferentes. Como andaluz quiero que el gobierno andaluz y el español ejerzan sus competencias entiendo que ambas deben estar muy bien delimitadas, como así lo dicen la Constitución y el Estatuto de Autonomía, para que no anden pisándose el uno al otro.

PL. Centrándonos en el Gobierno Andaluz, antes de llegar a la presidencia, Susana Díaz fue bastante cuestionada y recibió muchos palos, ¿ha sorprendido su hacer?

FAO. Ha demostrado que para ser político y saber dirigir no hace pasar por la universidad. Es una mujer muy astuta. Ha sabido ser una mujer de partido y no va a permitir que nadie que esté contaminado por los ERE esté a su lado y el radio lo ha puesto muy grande. De todas formas, a Susana Díaz hay que darle algo de más tiempo y el PP como no espabile, Susana les gana las elecciones, estas y las siguientes.


PL. Un ‘dedazo’ en el PSOE andaluz bastante criticado por parte del PP y ahora otro ‘dedazo’ con Moreno Bonilla por parte del PP…

FAO. A mí no me preocupa. Al presidente lo elige la mayoría del Parlamento. Aquí lo que hay es un problema de cultura constitucional. Otra cosa es, que los partidos políticos están tan cerrados  ante la sociedad que al final se consiguen convertir las elecciones parlamentarias en unas presidenciales. Los elegidos responden frente al partido y el partido se ha convertido en una especie de pantalla muy difícil de atravesar entre la ciudadanía y los partidos políticos. Si se tuviese la conciencia de votar parlamentarios,  a quien se le pediría responsabilidad por elegir al presidente sería a ellos. Pero como ese muro es oscuro, al final sólo se ve a la cabeza visible y el ciudadano no es consciente de que, al votar a unos parlamentarios, también ha votado a ese presidente. Pero hay  diferencias, el PSOE al menos tiene la desvergüenza de simular unas primarias, en el PP ni eso. La sociedad va a demandar un nuevo tipo de partidos políticos y el que no se ponga las pilas en eso…


PL. Un tema escabroso en Andalucía es el caso de los ERE, el ciudadano de a pie se pierde entre imputaciones, autos y demás y cree que nunca se llegará al final de proceso y aún no ha empezado.

FAO. No todo en esta vida es delito y eso los ciudadanos lo tienen que tener claro. El mayor problema de los ERE es que cuando se traslade la causa al Supremo, imagínate que dicen que el Gobierno andaluz no es responsable penal de nada, qué cara se nos queda a los ciudadanos. Al final los ciudadanos tendrán la sensación de que todo es un apaño entre el poder legislativo, ejecutivo y judicial. Vivimos en una sociedad totalmente corrupta y yo creo que eso va a ser totalmente pernicioso para todos, además, a Andalucía no le están haciendo ningún favor. No hemos aprendido que hay una responsabilidad política que es previa. Yo no entiendo nada, cuando Carmen Martínez Aguallo dice: ‘los responsables son Viera y Fernández’, y que desde el PSOE no se pida su dimisión… La sociedad necesita una depuración y la forma de hacerlo no es tan sólo un proceso penal.  La forma de hacerlo es previa, es política, y creo que ni el PSOE, ni el PP -con la ‘trama Gurtel’- han sabido hacerlo. Al final todo se pervierte. También se está afectando a mucha gente que es inocente, que lo único que han hecho es cumplir con su trabajo. Antes de finalizar la instrucción debería haber responsabilidad política. Cuando Griñán se fue, debería haberlo dicho y no medio insinuado. Al marcharse al Senado demolió su discurso. El problema de los ERE es que nadie se ha preguntado para qué ha servido el dinero, ¿para acallar las voces de los que protestaban? Todos hemos jugado al juego de la irresponsabilidad y ese ha sido el modelo productivo.


PL. Haciendo mención especial a Blas Infante y su Himno, ¿los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos?


FAO. Me conformaría con que un día, los estudiantes a los que les doy clase, cuando les pregunte, qué pasó el cuatro de diciembre de 1977 o el 28 de febrero de 1980 supiesen de qué estamos hablando. Y con eso recuperaríamos algo de lo que fuimos, aunque sea algo tonto. Tenemos un estado autonómico a nuestra disposición y la ocasión para trabajar bien y ser modelo de algo. Debemos ser conscientes de que tenemos un montón de instrumentos a nuestro alcance para hacer las cosas bien y no podemos esperar a que nos caiga el maná del cielo, porque no va a llegar y en las circunstancias actuales menos. Hay que ser mucho más serios y  a lo mejor así algún día volvemos a ser lo que fuimos. Creernos que la palabra Andalucía políticamente significa algo y que tenemos instrumentos para desarrollarlo.
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jueves, 27 de febrero de 2014

INNOVACIÓN: DE FLANDES AL TOMATO VALLEY ANDALUZ

ÁLVARO GUIJO


En el análisis de las causas que explican la dramática situación económica, política y social que vive Andalucía suelen darse cita argumentos fatalistas, que aluden implícitamente al destino manifiesto como principio y fin de todos nuestros males. Cual plaga bíblica, el lacerante desempleo en nuestra tierra –nada menos que el ¡36,3%! de la población activa, EPA 4T 2013, casi quintuplicando la media de la OCDE- vendría explicado por una suerte de alineación astral, como si Saturno o Júpiter fueran responsables de nuestros infortunios. Sin embargo, las antiguas deidades romanas nada tienen que ver con el presente de Andalucía, y está en nuestras manos conquistar nuestro futuro, abandonando el inmovilismo fatalista y siendo conscientes de nuestras extraordinarias potencialidades.

Previsión de desempleo de la OCDE

La conquista del mañana empieza en el ahora. Para que la propaganda quimérica de la “Andalucía, imparable” se sustancie en hechos concretos no hay que esperar al enésimo Plan de Desarrollo quinquenal de la Junta: tu futuro está en tus manos, y no en las de ningún bur(r)ócrata de San Telmo. Mientras tanto, la simpar Susana seguirá difundiendo la versión políticamente correcta de lo que acontece en nuestra tierra –la Arcadia feliz made in CanalSú-, aunque para ello haya de embarcarse en promesas incumplidas; hueras ilusiones que reverberan en el eco implacable de treinta años de letargo. Letargo autoinducido por un Gobierno a todas luces incompetente, que no ha sabido resolver, en tres décadas de nutridos fondos europeos, ninguno de los grandes problemas que sufre Andalucía; y una oposición incapaz de proponer alternativas reales frente al fracaso del estatismo esclerotizante. Broma macabra, la de la clase política andaluza –claro ejemplo de la más rancia dedocracia- que se disuelve, cual azucarillo, al descubrir la verdad desnuda de la EPA. Un millón cuatrocientos cuarenta y seis mil andaluces que viven en la profunda incertidumbre del que espera habiendo perdido toda esperanza; del que afronta cada nueva alborada como un caminante sin camino; como alguien que no se siente dueño real de su porvenir.

Ya basta. Basta de gobernantes incompetentes que se sirvan de Andalucía en lugar de servir a los andaluces. Basta de nepotismo, dedocracia, corrupción, despilfarro de lo ajeno, fanatismo y obediencia ciega a las sacrosantas directrices del Partido con tal de permanecer en despacho oficial. Basta de la política concebida como única profesión posible para aquellos que carecen de profesión, que jamás han creado valor para la sociedad y que se limitan a camuflar su absoluta incompetencia en la retórica mitinera del argumentario. Andalucía no es el cortijo de nadie, basta ya de tomarnos por imbéciles.

Susana Díaz VS Juanma Moreno

Andaluces, regeneraos; sed conscientes de vuestro –nuestro- incomparable pasado y luchad denodadamente para ser merecedores de un futuro mejor. La herencia histórica aquilatada a lo largos de los siglos por Trajano y Adriano; Séneca, Averroes, Maimónides y Lucano; Velázquez, Murillo y Picasso; Martínez Montañés y La Roldana; Góngora, Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, los Machado, Lorca, Alberti…y tú. Permíteme el tuteo, querido lector, para incluirte entre los grandes hacedores de Andalucía. Te mereces figurar con letras de oro en el libro de honor de nuestra tierra, como homenaje callado a aquellos hombres y mujeres que, desde el trabajo diario, conquistan día a día su mañana en el hoy. Como el humilde agricultor que, desde hace siglos, ha seguido los ciclos insondables de la naturaleza para extraer, de la Vega del Guadalquivir, el oro líquido con el que alimentar a su familia y prosperar a través de las generaciones, modelando la tierra y haciendo posible el prosaico milagro que ya estudiara el gaditano Columela hace más de dos milenios. No estamos condenados al subdesarrollo, querido amigo, y la voluntad tenaz de nuestros antepasados debería servir de mudo ejemplo, como antídoto frente a la pasividad y el conformismo de aquellos que ya nacieron – que nacimos- condenados a abandonar Andalucía para buscar un futuro allende las estribaciones de Sierra Morena, ante la perpetua carestía resultado de tres décadas de intervencionismo autocomplaciente.

Escudo de Andalucía, tan maltratado


Escribo estas líneas desde el viejo Flandes, tierra castigada duramente por dos Guerras Mundiales y sucesivas conquistas a sangre y fuego de los colosos circundantes que, a pesar de ello, ha sabido sobreponerse a todas las circunstancias adversas y alcanzar la prosperidad. Bélgica no dispone de recursos naturales especialmente abundantes; su dimensión territorial es menor que la de Extremadura; enfrenta continuas tensiones secesionistas provenientes del territorio flamenco; su inestabilidad política llegó hasta el punto culmen de vivir sin Gobierno Federal durante más de un año; y su sistema administrativo es aún más complejo que el español (sí, es posible), haciendo de la duplicidad la (ineficiente) regla. ¿Cómo puede, entonces, un país como Bélgica, situarse a la cabeza del desarrollo, con un sector industrial puntero y unos niveles de bienestar que en nada envidian a las primeras potencias mundiales? La respuesta a estos interrogantes podemos encontrarla en las lecciones de la Historia.

A finales del siglo XIV, Gante era una próspera ciudad dedicada principalmente a la manufactura de textiles y al comercio con el resto de Europa. Tal llegó a ser su riqueza que, en la Edad Media, era considerada como la segunda ciudad más importante del Viejo Continente, tan solo superada por París. Indudablemente, el éxito de Flandes se basó en la creación de valor añadido a las materias primas que importaban de países como España. Así, los ganaderos de la Mesta castellana vendían su producción de lana a las ciudades flamencas y compraban las prendas ya confeccionadas en los telares del norte a un precio, como imaginará el avezado lector, sustancialmente más alto.

Es cierto que la orografía de los Países Bajos supuso una considerable ventaja competitiva, al reducir los costes de transporte gracias a la eficiente red de canales, que constituían el auténtico cordón umbilical de Flandes con el resto del continente. Sin embargo, la verdadera clave del desarrollo flamenco hay que buscarla en los factores empresarial (lo que hoy se denominaría entrepreneurship) e institucional. Mientras que la estratificación social española se fundamentaba en el derecho de sangre –la nobleza y el clero-, en las prósperas ciudades de los Países Bajos florecía una pujante burguesía, que no dudó en mantener un pulso con el mismísimo Emperador Carlos V y defender sus derechos ante una presión impositiva asfixiante, que amenazaba con poner en riesgo la prosperidad e independencia. El espíritu empresarial de la burguesía flamenca perduraría hasta la Revolución Industrial, hasta el punto de que Gante fue conocida como la Manchester belga por el dinamismo de su tejido productivo.

Atlas sosteniendo el mundo

Hasta aquí la pequeña incursión en la historia de Flandes. Volviendo a Andalucía, ¿qué lecciones podemos extraer para el desarrollo futuro de nuestra tierra? ¿Acaso no tenemos suficientes potencialidades para alcanzar niveles de desarrollo parejos a los de Bélgica? ¿Es el tejido social andaluz menos dinámico que las ciudades flamencas del S.XV?

Desde mi punto de vista, el gran reto de Andalucía está en dejar de ser la Mesta castellana del S. XXI (volcada, grosso modo, en los sectores agrario y turístico) y centrarse en la creación de valor añadido, verdadero caballo de batalla del futuro europeo en un contexto global. ¿Quiere eso decir que tenemos que abandonar los olivos y sustituirlos por Google Glass y iPads? No, y ese es uno de los errores en que incurre el esnobismo emprendedor, tan de moda en los últimos tiempos. No todo el mundo puede copiar el modelo de Silicon Valley, ni es deseable que ello sea así. De hecho, California no solo destaca en el diseño de gadgets de todo tipo: su sector agroalimentario se sitúa como el quinto mayor productor de mundo.

Almería, el Tomato Valley andaluz

¿Tenemos que seguir elaborando aceite de oliva y jamón ibérico? Sí, el mejor, pero innovando constantemente en los procedimientos de fabricación y comercialización y adaptando el know-how tradicional a las exigencias de nuestro tiempo. Un ejemplo muy claro, sin ir más lejos, lo tenemos en Almería, tierra desértica que ha conseguido, en las últimas décadas, situarse a la cabeza de Europa en producción hortofrutícola. Es cierto que los humildes tomates de invernadero no son tan cool como las tablets de Apple, pero ¿acaso no es el Tomato Valley almeriense un claro ejemplo de innovación? Innovación made in Andalusia en el sector del campo, y todo ello a pesar de unas instituciones públicas hipertrofiadas e ineficientes que se regodean en el entrepreneurship de salón -queda muy bien en la foto- mientras disfrutan poniendo trabas a la creación de nuevos negocios; colocan a sus allegados en Agencias de nombre impronunciable y dudosa utilidad; y recurren a la manida lucha de clases para disimular su patente incompetencia. El motor económico de Andalucía no lo decidirán, a golpe de BOJA, nuestros bienintencionados dirigentes. Serás , querido lector, con tu voluntad, creatividad, pasión e ingenio, el que haga avanzar las fronteras del conocimiento y haga progresar a nuestra tierra. ¿Andalucía imparable? Sí, pero a pesar de la (omnipresente) Junta. ¡Chúpate esa, Mark Zuckerberg!

miércoles, 12 de febrero de 2014

CINCINATO, LA(S) MOVIDA(S) Y LA PEDANTERÍA

JAIME FERNÁNDEZ-MIJARES


De Vigny teorizó como nadie sobre el honor. Sentenció, que tal cosa consiste en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar. Hubo una época en la que la timarquía era el único sentido del poder, una era en la que el gobierno suponía la cumbre en la vida de los hombres; el mayor honor al que se podía aspirar. Era que volvió a repetirse un día de Julio de 1776 en el que unos pocos masones se reunieron, escribiendo uno de los mayores y mejores cantos a la Libertad que el Hombre moderno ha sido capaz de entonar.

En el año 460 a.c. ,Cincinato fue llamado por el Senado Romano a desempeñar el cargo de Consul, en sustitución de Publio Valerio, con el encargo de mediar entre Tribunos y Plebeyos, y tras poner solución al contubernio, regresó a su ocupación agrícola. Dos años después volvió a ser llamado, esta vez, para salvar al ejercito romano y a Roma de la invasión de Ecuos y Volscos, misión para la que se le nombró Dictador. Tras conseguir la victoria sobre los invasores, rechazó todos los honores, procuró este hombre entonces el honor, antes que los honores.

Tras varios llamamientos cumplidos, el patricio se desprendió de su toga púrpura y volvió a su campo, a su arado. Las vidas del Consul Cincinato y el general George Washington transcurrieron paralelas en el tiempo. Varias leyendas circulan sobre ambos, algunas ciertas, otras no –recuérdese el famoso cruce del Delaware que jamás se produjo-. Hasta hoy, Washington ha sido y es el único presidente que recibió el 100% de los votos para ser presidente y sirvió dos mandatos, el ultimo a regañadientes, y negándose a un tercero, implantando la costumbre de dos mandatos como máximo por presidente, costumbre que se convirtió en la 22ª enmienda. Washington, tuvo las mismas idas y venidas con el poder que Cincinato, y Ese nombre, inspiró para nominar una ciudad, la conocida Cincinati, nombre otorgado en honor a la sociedad de los Cincinato, Sociedad que reconocía al presidente de Mont Vernon como un Cincinato. Esa identidad entre el Consul y el General, hizo que el primer Comandante en Jefe de los Estados Unidos tuviera la manía de retratarse siempre en la postura propia romana de renuncia al poder. Queda atestiguado lo que vengo a decir en la estatua que preside la entrada del Federal Hall de NY, y frente a la cual mostré una mueca de sonrisa cuando la ví por primera vez.

Cincinato


Hoy día es imposible concebir el poder de esta manera. Como la cumbre del hombre pleno. No se contempla si quiera la palabra timarquía o meritocracia y se tacha de elitistas a quienes exigimos un buen gobierno. Este gobierno ,designando con esta palabra a todo el espectro político andaluz, se identifica más con canciones de aquella fiesta de pijos que fue la movida madrileña. Ojo, fiesta de pijos aquella movida que vendía más que la movida de Leño y Rosendo, pero en aquella fiesta se coló mi José-María Sanz Beltrán. Aquella movida en la que el eterno Tierno Galván nos conminaba Esta noche, todos a la calle! Aquellos días en los que éramos noctámbulos que se levantaban a ver a Romay, San Epifanio o Fernando Martín ganar la plata en Los Ángeles.

Si Susana es una canción tiene fácil encasillamiento, le cantaría el señor Mas ¿Que hace una chica como tu en un sitio como este? ,e inmediatamente nos vendría Valderas, a grito pelao uuh, Nena, Voy a ser una Rockn´roll Star. Vendría seguro Pepe cantando pero si tu eres La chica de Ayer! Y mientras, siguiendo su propia movida, Javié viene cantando ,por el bulevar de los sueños rotos esquina con Melancolía, como decía Alaska –Melancolía de sus días de ``gloría´´- me paso el día bailando! Sin esperar que alguien lo entienda y echando de menos lo que fue, y desde su propio partido y del otro lado le contestaría al modo de los Hermanos Urquijo Tuviste una oportunidad, y la dejaste escapar .Por Canal Sur anda aquella oportunidad tirada a la basura en forma de Debate electoral en el que Griñán y Diego se dijeron al oído Tu nombre me sabe a hierba, Pues estuvieron de acuerdo en pensar lo mismo, por la cuenta que les traía a ambos, al primero salvarse a sí mismo y al segundo salvar sus muebles.

La Rockn´Roll Star Valderas, se presenta ante los populares como una esfinge, quieto y a la vez sonriente, evocando a Auserón y Compañía –Radio Futura- ``Juaninasio, que soy metálico, en el jardín botánico. Con mi pensamiento sigo el movimiento –nulo- de los populares en las Cinco Llagas´´, pues otra cosa no hace. Mientras, el bonachón alcalde está en el tejado de la Casa Grande, cual violinista sobre el tejado, Te esperaré en el límite del bien y del mal , recordando esos días perdidos invertidos en otros menesteres. Todo presidente tiene sus palmeros y voceros que le dicen lo bien que lo hacen todo. Susana tiene a los suyos gritando Hooooy, algo nos dice, que voy a pasármelo bien , si bien andan paseando por la cuerda floja entre los hombres G y Esperanza Gracia –por aquello de ``algo me dice´´-. Algunos de los adjuntos a la presidencia de Manolo Gracia masculla aquellas virtudes de Vivir al Este del Edén, pues se ha perdido tanto el norte en esta cámara, que los andaluces estamos cansados de que no se encuentre la piedra angular del buen gobierno, y los asesores de Susana están como aquella canción de los años 80.

La Movida


Ante esta retahíla de himnos, no les conté que pinta aquí Cincinato, Washington y José-María Sanz Beltrán, Loquillo. Aquí nadie suelta el poder ya le salgan ronchas, es tal el afán de agarrarse a la silla y seguir viviendo del cuento, que solo con aplaudir ya se tienen asegurado el puesto. Pero aquello del honor no se lleva ya. Quien hable de ello es acusado de Elitista, pero en fin, tenemos lo que merecemos, o no. No hay político alguno en este panorama ni en otro, que sepa cantar a aquellos tiempos de Cuando Fuimos los mejores. Porque siempre fueron los mediocres los que llegaron arriba en uno y otro lado, nunca procuraron el honor y la honra del hombre pleno, siempre procuraron los piropos y agradar a los demás. Pero en fin, aquí seguiré a su disposición de ustedes. Yo si canto Cuando fuimos los mejores. Recuerdo a mis referentes Cincinato, Washington, Franklin, Lincoln y me convenzo de la venida de una época así para esta tierra. Sobre la pedantería, ¿Existe algo mas pedante que escribir esto en Domingo? No. Es mi día favorito. Además ¿A quién le importa lo que ,en Andaluces Regeneraos, haga y lo que yo diga?


Y recuerden, como decía Curro, Es mejor irritar al público que cansarlo. Pero ya está bien, exijamos lo mejor a quienes nos exigen el mayor esfuerzo.