miércoles, 30 de abril de 2014

YO, COMO ENTIENDO DE...

ANTONIO LEAL


Existe en Andalucía una especie de estirpe, no se si incluso tribu urbana, arquetipo o ejemplar que el Maestro del carnaval D. José Luís García Cossío se encargó de inmortalizar. Creo totalmente innecesario glosar más presentaciones, les hablo de alguien que ustedes conocen a la perfección, se trata de la figura del “enterao”. Este arquetipo se encuentra arraigado en Sevilla de una manera un tanto especial, debido entre otras cosas a sus particulares formas y procederes. En la Muy Noble, Muy Leal, Muy Narcisista, Ombliguista y Figurona ciudad de Sevilla, si uno no sabe de un determinado tema o simplemente no es capaz de sostener una opinión aparentemente íntegra y fundada respecto a algún suceso, independientemente de que pueda escapar por completo al campo de especialización o los intereses del individuo, éste será automáticamente denostado y tachado de paria. De esta forma, resulta descorazonadoramente común la infiltración de los denominados “maestros liendre” –que de todo saben y de nada entienden– en todo tema de actualidad que se precie. Las redes sociales han contribuido, a veces de forma exponencial, a fomentar un cierto clima manido y desagradable en el que abundan tanto las opiniones insípidas como las críticas desde la suma ignorancia.

Uno de los últimos casos en los que se ha podido apreciar la abundancia de enteraos en esta ciudad ha sido a raíz del anuncio de que Sevilla contará con el auditorio multiusos más grande de Europa. Sevilla Park, que es como vendrá a llamarse el futuro auditorio, contará con un aforo de más de veinte mil personas y, para mayor “escarnio” y ante la sorpresa de propios y extraños, el proyecto viene promovido en su totalidad por iniciativa privada. Parece que un proyecto de semejante magnitud, que contribuiría decididamente a la generación de cientos de puestos de trabajo directos y además repercutiría en las arcas de muchas empresas locales, así como en la generación de empleo indirecto a través del efecto arrastre, únicamente podía ser recibido como un regalo, bendición o maná celestial que nos ha sobrevenido. Por el contrario esto no ha sido del todo así. No han tardado en aparecer los enteraos de turno, poniendo pegas a diestro y siniestro y por supuesto, recurriendo a escasos y tiernos argumentos. Permítanme la licencia de parafrasear al inigualable Selu de Cádiz. Los enteraos argüirían para esta ocasión algo de esta guisa: “Yo, como entiendo una mijíta de auditorios porque me he llevao treinta años actuando de telonero del Mani y Ecos del Rocío…”. Et voilà, c’est suffit! Venia más que concedida para llevar a cabo juicios de valor sobre la conveniencia, el impacto económico y la viabilidad del proyecto en cuestión.

José Luis García Cossío, El Selu


Por favor, no me malinterpreten. Soy de los que opinan que la diversidad de opiniones y la crítica constructiva son realmente necesarias y contribuyen al progreso y la mejora de una idea. No obstante, no es de recibo que se caiga tan a menudo en la crítica parcial y obstinada. Los principales argumentos que se esgrimen en contra de este proyecto van desde que en Andalucía y especialmente en Sevilla somos “tela de rancios” y no demandamos ese tipo de espectáculos, hacia que, en realidad, ya existen en la ciudad espacios donde celebrar tales eventos. El primero de los argumentos, por cuanto de pueril y miope tiene, pienso que no es siquiera digno de réplica. Pero en cuanto al segundo de los argumentos, sí que considero que vale la pena realizar algunas puntualizaciones. Es cierto que existen en Sevilla espacios destinados a la realización de conciertos y eventos musicales, como el Auditorio Rocío Jurado, un espacio abierto con aforo para ocho mil espectadores, el Teatro de la Maestranza con capacidad para 1800 espectadores o el flamante Auditorio cubierto de Fibes, con capacidad para 3200 personas –entre otros–. Además está el Estadio Olímpico, más lastre que herencia y último resquicio del sueño olímpico que alguna vez encandiló a Sevilla. Si bien el Estadio Olímpico de la Cartuja ha acogido espectáculos musicales de primer nivel como conciertos de de artistas de la talla de Bruce Springsteen, Madonna o Alejandro Sanz, las empresas que se dedican a este negocio señalan que esta opción no es rentable, en tanto que no se trata de un espacio diseñado para conciertos; no está cubierto, de modo que las inclemencias meteorológicas obligarían al aplazamiento o suspensión del concierto; su acústica no es la más deseable, lo cual conlleva a que se incurra en mayores gastos en equipos de sonido; y además, se incurre en importantes gastos de montaje y desmontaje de un escenario itinerante, lo cual repercute también en el coste de las entradas. El resto de espacios con los que cuenta la ciudad, como el Auditorio Rocío Jurado, el Maestranza o Fibes, cuentan con unos aforos que se antojan cortos para este tipo de ídolos de talla internacional. Sería un sano ejercicio que los enteraos pusieran el cerebro en funcionamiento antes que la lengua en movimiento. Planteémonos lo siguiente: si de verdad Sevilla cuenta en la actualidad con posibilidades para albergar este tipo de espectáculos, ¿por qué no se llevan a cabo?

El proyecto Sevilla Park pienso que se diferencia de otros proyectos megalómanos y faraónicos, a los cuales nos tienen tristemente acostumbrados en esta tierra, en varios aspectos: en primer lugar en que los 180 millones de euros en los que está proyectada la inversión provienen de las arcas de una serie de empresas de iniciativa privada. Con lo cual, se evita que a la primera de cambio le acaben tomando el pelo al ciudadano con irregularidades, sobrecostes, errores de cálculo y presupuestos inflados. Si por algo se caracteriza la iniciativa privada es por no despilfarrar y tirar el dinero en saco roto. Aquí prima el interés económico y empresarial, y quedan lejos los intereses meramente políticos o partidistas. En segundo lugar, las empresas que hay detrás de este proyecto son empresas altamente especializadas en la organización de eventos y la industria del ocio y, si han estimado que Sevilla puede ser un filón y un lugar interesante para invertir, dudo mucho que lo hagan a tientas o dando palos de ciego, sino porque realmente considerarán que en Sevilla hay potencial para llevar a cabo su proyecto empresarial.

Boceto del parque temática Sevilla Park Arena


En una región que arrastra un retraso económico secular, con una tasa de paro del 36%, una tasa de desempleo juvenil desalentadora, carente de un tejido industrial sólido e inmersa en un escenario político salpicado de escándalos, corrupción, clientelismo, enchufismo y malversación, iniciativas empresariales e inversiones de este calibre habrían de ser recibidas como agua de mayo. No es momento para el catetismo ni el ombliguismo, ni para permitirnos seguir naufragando en la insignificancia, sino para, al menos, permitirnos otear el progreso.

lunes, 28 de abril de 2014

LA QUÍMICA DE LA ORIGINALIDAD

JAIME FERNÁNDEZ-MIJARES


Líbreme el Dios que fuere de discernir entre lo original y lo plano o vacío. No soy quien para decirle, querido lector, qué debe o qué no gustarle. No vine aquí a hablar de mi libro –acabo de espantar a don Francisco Umbral- pero sí vine a hablarles de algo revolucionario, que es clásico, pues lleva desde siempre con ustedes: originalidad. Y ya de paso les muestro cómo los tópicos culturales no son tópicos, y sí fuente principal de riqueza intelectual. Todo va en una sinergia permanente. Ganar y perder, el cambio y el estatismo, tienen siempre la misma identidad, esto es, belleza y fragor.

Lo sé, en este cuaderno Diego Bermúdez se encargó de echar abajo los tópicos desde un punto de vista económico, puedo entonces yo encargarme de la tarea de hacer de las tradiciones algo honroso, cuando, por muchos, son denostadas bajo el simple y vacío argumento de ``limitan nuestra capacidad´´. De Bartolomé de las Casas se habla poco, desafortunadamente. Aquél hombre revolucionó la filosofía. Dijo y dejó escrito el fraile que había seis factores que condicionan el grado intelectual humano:

1)      La influencia del cielo
2)      La disposición de las regiones
3)      La compostura y buena disposición de los sentidos exteriores e interiores
4)      La clemencia y suavidad de los tiempos
5)      La edad de los padres
6)      La bondad y sabiduría de los alimentos

Las Casas llega a la brillante conclusión de que la capacidad y buen entendimiento de los hombres están sujetos a las cualidades de los lugares y partes de la región y disposición de la tierra y a los aires que en ella corren. No puede ser esta visión entendida como la suerte de haber nacido en Andalucía, en Sevilla, la suerte de ser cofrade, feriante, amante del campo, la mar… –lo siento, señor Gragera-. No puede ser concluida esta disertación como suerte, porque entonces nos adentramos en los oscuros rincones del azar, y, por consiguiente, es contraproducente estar orgulloso de ser de un sitio, porque entonces somos orgullosos hijos del azar, y, permítanme les diga, el azar es poco más que la literatura fantástica a la que equiparaba Borges a la teología.

Fray Bartolomé de Las Casas


Las condiciones antes descritas –con mayor y menor acierto- nos condicionan en nuestro desarrollo; y, querido lector, déjeme describir la situación personal: para vivir en Asturias, alguien que no sea de allí, necesita psicólogo para aguantar tanto cielo nublado y lluvia, yo, por suerte, me crié entre lo bueno –Asturias- y lo mejor, Andalucía, y aprendí a sobrellevar el mal ánimo que da la lluvia. Despréndanse del mal tópico de “qué graciosos que son estos andaluces”. Disculpen, no soy gracioso, es que tengo mejor humor porque veo el sol, mi región está bien dispuesta, obro con buena fe, soy fiel reflejo de mis progenitores y qué puedo decirle de los alimentos.

Quizás la gran crítica al genio de Bartolomé de las Casas –junto a Juan de Mariana- es el intento de justificar el tiranicidio, esto es, que cualquier restricción de la libertad no podrá llevarse a cabo si no es con el consentimiento del pueblo, cosa que, hoy día y cuando fuere, resulta del todo irracional. La conclusión es que según esos seis postulados, esto, lo que ustedes y yo vivimos no es menos que lo que tenemos y no es motivo de orgullo nacer donde se nace, es fruto de orgullo crecer con base en el reflejo de donde vivimos y de quienes vivimos y aprendemos. Y es aquí donde se entronca con Martha Nussbaum.

Martha Craven Nussbaum fue reconocida con el premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 2012, reconociéndose, entre otras, su labor en la elaboración de un concepto de cosmopolitismo y ciudadanía mundial, y esta idea supone considerar el igual valor de todos los seres humanos como una limitación reguladora de nuestras acciones y aspiraciones políticas. Por tanto, habrá que reconocer la humanidad allá donde se encuentre y conceder a la razón y capacidad moral el mayor respeto y lealtad. Si Las Casas determina seis factores, Nussbaum delimita cinco círculos:

1)      El yo
2)      La familia inmediata
3)      La familia extensa
4)      El vecindario
5)      La humanidad entera

Si Las Casas abre su mano, da la mano a Nussbaum. ¿Por qué? El filósofo dispone seis factores que condicionan nuestro desarrollo y la pensadora neoyorkina describe seis círculos de relación que también condicionan nuestro desarrollo personal e intelectual. Baste decir, además, que una de las banderas del pensamiento Nussbaumiano es la dinámica de no abandonar las circunstancias, porque son nuestra identidad.

Martha Craven Nussbaum


Por tanto, es especial el valor que tiene la profunda tradición intelectual andaluza. No es, en definitiva, un señorito andaluz carca y retrógrado aquel que disfrute de sus tradiciones e indague en ellas para seguir aprendiendo, pues como afirma Martha Nussbaum son fuente primera, constante e irrenunciable de conocimiento que el ser humano tiene. El andaluz vive, porque nada de lo humano le es extraño… y la emoción ante la tradición es igual de legítima que la emoción ante el genio de Nielhs Bor. No claudiquemos tan fácilmente ante el tópico de la gracia y el arte. Son ciencia las tradiciones, en Andalucía, en USA, en China o en Djibuti. Seamos pues igual de genios que Bartolomé de Las Casas, somos química fundida y abrazada a la originalidad de una propia identidad que forjaran Infante, Izquierdo y Vázquez en un Ateneo de cuyo nombre siempre quiero acordarme.